Viendo Agosto, 2006

Sólo cien mil personas mayores de 65 años trabajan en España pese a los incentivos

30 de Agosto de 2006

Poco más de las cien mil personas mayores de 65 años tienen en España un empleo remunerado pese las políticas de incentivos aplicadas en los últimos años para retrasar la edad de jubilación. La reforma del sistema de pensiones que los agentes sociales y el Gobierno han pactado -pediente aún de la firma, que tendrá lugar el próximo jueves, día 13- prevé nuevos e importantes incentivos para extender la edad de retiro más allá de la edad legal -65 años-, a los que los expertos vaticinan poco éxito. Entre esos alicientes destaca el incremento de la pensión en un 2% por cada año de permanencia en el mercado laboral, que se suma al ya existente desde hace cinco años de exención de cotizaciones.

Los expertos coinciden en que el retraso de la edad de jubilación es una necesidad ineludible a medio y largo plazo de los sistemas públicos de pensiones, tal como están concebidos en estos momentos en Europa. La causa en esta ocasión, más que a la crisis de natalidad, hay que atribuirla a la elevada esperanza de vida conseguida en las sociedades occidentales, que se sitúa para las personas que han cumplido los 65 en más de 83 años. Es decir, a una carrera de cotización de 35 años -mínimo para conseguir una pensión ‘completa’- corresponde como media un derecho a pensión de 18 años, y la cifra sigue en aumento.

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Un estudio vincula el ritmo de envejecimiento con la clase social a la que se pertenece

30 de Agosto de 2006


Un estudio difundido este jueves por la prensa británica indica que la clase social es el factor que determina nuestro ritmo de envejecimiento, con independencia de la salud, la dieta y los malos hábitos. Los datos del estudio revelan que las personas con un nivel socioeconómico más bajo envejecían siete años antes.


Unos científicos británicos, en colaboración con un equipo estadounidense, investigaron el ritmo de envejecimiento en las hermanas gemelas, comprobando, tras observar a más de 1.552 mujeres británicas de entre 18 y 75 años, que las personas con un nivel socioeconómico más bajo, bien por su trabajo o por el estatus social de su pareja, envejecían siete años antes.Con esto, y tras clasificar a las mujeres en cinco grupos socio-económicos para después analizar sus cromosomas, se llegó a la conclusión de que existe una relación directa entre la clase social y el nivel de deterioro celular en el cuerpo humano.

El director de la investigación Tim Specter, del hospital de Saint Thomas en Londres, señala que el estrés puede ser la clave que explique la aceleración del envejecimiento, ya que la gente de estratos sociales más bajos tiene una mayor probabilidad de sentirse poco seguros, sobre todo en el trabajo, además de tener una baja autoestima y de sentir que no controlan su propia vida.

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La atención médica entra en casa

30 de Agosto de 2006

La asistencia a domicilio a través del móvil o el diagnóstico de una patología a través de la pantalla del televisor aún quedan lejos de la imaginación de la mayoría. Aún así, la Telemedicina está a la vuelta de la esquina. Aunque en España todavía se encuentra en fase experimental y sólo 15 hospitales están conectados a esta iniciativa, la novedosa herramienta mejorará las condiciones de vida de las personas mayores. Evitar los desplazamientos innecesarios al hospital y reducir las largas listas de espera se conforman como las ventajas principales.

Las tecnologías han tenido utilidad sanitaria desde su creación. Sin ir más lejos, el teléfono, la televisión o la radiofonía se han ido utilizando para llevar asistencia sanitaria a barcos en alta mar o a zonas rurales de difícil acceso. De esta forma, las tecnologías de la telecomunicación se asociaban casi exclusivamente al diagnóstico y al cuidado a distancia permitiendo superar las barreras geográficas. Así se conocía en sus orígenes lo que hoy llamamos Telemedicina.

Este paradigma está cambiado y en los últimos quince años, el sistema sanitario busca fórmulas alternativas para proporcionar una mejor atención sanitaria. Las aplicaciones asistenciales, la gestión de pacientes y la formación de profesionales son algunos de los principios con los que se erige la Telemedicina.

Aplicaciones como las consultas médicas a distancia, la telecardiología, el telediagnóstico o la teleasistencia a través de la televisión digital, el móvil o el ordenador resultarán muy beneficiosas para los mayores de cara al futuro, evitando los desplazamientos innecesarios a los hospitales y ayudando a reducir las listas de espera de los centros sanitarios, uno de los grandes problemas del sistema sanitario actual.

Su uso, entendido ahora en un sentido más amplio, facilitará un acceso más efectivo, personalizado y cómodo a los servicios sanitarios, de los que las personas mayores son los principales consumidores. Además, supondrá el desarrollo de nuevas herramientas facilitando la incorporación de la tercera edad en esta nueva economía.

Si bien es cierto que este sistema todavía puede generar ligeras desconfianzas entre los profesionales y los usuarios, el ritmo al que progresa la Telemedicina y los beneficios que supondrá serán de un calibre enorme. A medida que un gran número de aplicaciones de la Telemedicina alcanzan la madurez, otras emergen a gran velocidad desarrollando un verdadero avance para el sistema sanitario.

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Los ancianos gastan sus ahorros en residencias privadas porque la lista de espera para las públicas alcanza los 15 meses

3 de Agosto de 2006

El acceso a una plaza en una residencia pública puede acarrear esperas de más de un año, según un informe publicado recientemente por Síndica. Esta tardanza para adquirir un sitio acaba agotando unos recursos económicos de los ancianos que en muchas ocasiones han sido acumulados durante toda la vida. Por este motivo, algunos deciden invertir el dinero ahorrado en un centro privado.

La mayoría de los ancianos españoles invierten sus ahorros en residencias privadas, debido a que la lista de espera que existe para ingresar en un centro público alcanza en muchas ocasiones los 15 meses. No sólo la limitación de horarios de los servicios sociales municipales de ayuda a domicilio acaba repercutiendo en que los ancianos de mayor edad tengan que recurrir a las residencias privadas. Existe también en este fenómeno una grave deficiencia infraestructural.

Según un informe realizado por Síndica, “el acceso a las plazas públicas en las residencias de ancianos tiene muchas listas de espera, y esto acarrea unas graves consecuencias que derivan en una grave injusticia social”. En muchos casos, las resoluciones administrativas para obtener ayudas públicas se demoran entre los 11 y los 15 meses, por lo que la espera acaba con los recursos económicos del anciano acumulados durante toda una vida.

Salvador Roig, miembro del consejo editorial de Síndica, ha explicado que “la documentación que deben presentar los ancianos para optar a una solicitud de ingreso en la residencia es abundante y en muchos casos complicada”. Por este motivo, muchos ancianos optan por optan por usar sus ahorros para costearse la convalecencia y la atención en una residencia privada.

Otra de las carencias que desvela el informe es que en Barcelona “no existe posibilidad de ingreso en residencia de ancianos pública o subvencionada, para cuidados de convalecencia”. Los adultos a los que la enfermedad sitúa bajo patrón de dependencia y carecen de soporte familiar, o de recursos de apoyo al cuidador (centros de día para discapacitados o para enfermos mentales) no disponen de centros públicos especializados.

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