Revelan que hoy en día el 68% de todos los usuarios europeos de Internet mayores de 55 años se conectan a través de una conexión ADSL. Esta nueva tendencia entre los “surfistas de plata” (silver surfers) implica mayores cambios en las formas que tiene esta generación de comunicar y de disfrutar de su tiempo libre.
La encuesta muestra que esta generación pasa una media de 8,8 horas semanales conectada en la red y el 78% de este tiempo se debe a razones personales y no laborales.
La Internet se está haciendo una herramienta de comunicación central para esta generación que está desarrollando un mayor compromiso con los contenidos online: por ejemplo, el 17% de estos surfistas de platas visitan regularmente los fórums que alberga la web.
Hoy hablaba en el almuerzo con una compañera del trabajo que me hacia una critica constructiva sobre el último boletín que enviamos relacionado con este blog. Ella decía que invitar a personas de cincuenta años a visitar un blog para personas mayores es afirmar implícitamente que estas personas son viejas.
En parte tiene razón, pues como lo decía ella, los tiempos han cambiado y hoy existen personas que al llegar a los cincuenta todavía tienen sus hijos en casa, además de seguir trabajando y sentirse plenamente activos. Sin embargo, también es cierto que en un mundo que exalta la juventud como la quinta esencia, la vejez y envejecimiento parecen ser un nuevo tabú, una realidad negativa que todos queremos esconder; algunos detrás de una cirugía estética y otros restándole unos números a sus años. Este anhelo de juventud, alimentado por la publicidad y los medios masivos de comunicación, parece ser una de las tantas obsesiones de nuestra cultura occidental. Científicos en todo el mundo se devanan los sesos para tratar de hallar el elixir de la eterna juventud. Pero si nos paramos un momento a reflexionar habría que preguntarse: ¿cuántas de estas iniciativas buscan mejorar la calidad de vida de las personas? o ¿serán acaso partes de un mecanismo comercial que aprovecha una ilusión que mueve mucho dinero?
Sería interesante analizar cuántos recursos y esfuerzos se invierten en desarrollar procedimientos cosméticos de antiaging, para contrarrestar los efectos naturales del envejecimiento, frente a al dinero que se destina a investigar cómo mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por diversos padecimientos relacionados con la vejez.
Quizás una acción mas positivo para llegar a una vida activa en edades avanzadas sea justamente comprendiendo a tiempo los procesos naturales del envejecimiento.
Un placer. Así califican nuestras abuelas al hecho de cuidar sus nietos o así lo afirma un estudio recientemente publicado por el Instituto de la Mujer. ¡Cuantos de nosotros recordamos las tardes pasadas en el parque junto a nuestros familiares mayores mientras los padres estaban trabajando!
El perfil de estos canguros-familiares es homogéneo: mujer casada, de una edad cercana a los 60 años, que no trabaja en la actualidad pero lo ha hecho alguna vez y con un muy buen estado de salud. En general, además, predomina la línea materna, es decir, a los nietos nos atienden las madres de nuestras madres (en más de la mitad de los casos).
El mismo estudio refleja que las abuelas asumen el cuidado de sus nietos por la dificultad de los padres a conciliar la vida familiar y la laboral, responsabilidad que asumen “como un placer”. Sólo una de cada once encuestadas concibe la actividad como una obligación.
En muchas ocasiones hemos hablado del papel de las hijas como cuidadoras informales de nuestros mayores pero pocas veces se trata la labor que desempeñan las abuelas como cuidadoras familiares de los más pequeños, una tarea que, durante los meses de verano, adquiere una mayor relevancia. La atención a los nietos acostumbra a ocupar media jornada laboral y la mayoría de las abuelas cuidan entre un niño (64,4%) y tres o más (3,5%).
Sin lugar a dudas, es una tarea cansada y de mucha responsabilidad pero que ellas asumen felizmente porqué, como la mayoría asegura, les hace rejuvenecer.
La Ley de la Dependencia es un magnífico avance del Estado del Bienestar. Sin embargo, su progresiva implantación aconseja informarse antes de consumir tiempo en trámites y consultas. Con el objetivo de ayudar a nuestros usuarios que tienen a su cargo a personas con ciertos niveles de dependencia, InfoElder en colaboración con la prestigiosa consultora tioman & partners, ha desarrollado una útil Calculadora de la Dependencia.
Los ciudadanos que consideren que tienen derecho a solicitar las ayudas y servicios contemplados en la nueva Ley de la Dependencia, deberán someterse a un Test oficial para evaluar su nivel de desenvolvimiento en las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD); dicho Test lo llevará a cabo un profesional Valorador acreditado por la Comunidad Autónoma en la que el candidato resida.
Solicitar el mencionado Test oficial requiere desplazamientos, rellenar solicitudes y esperar algunas semanas a que el Valorador acuda.
La nueva calculadora desarrollada por InfoElder, es un cuestionario interactivo similar al cuestionario que el Valorador profesional realizará al ciudadano que desee acogerse a la Ley.
La ventaja que aporta está nueva herramienta de InfoElder es que permite conocer de inmediato, no más de 5 minutos, el presumible resultado del cuestionario oficial, pero con la ventaja de que no necesita invertir tiempo en desplazamientos y trámites.
La calculadora da 4 posibles resultados o recomendaciones, según si las respuestas del interesado conducen a un probable diagnóstico de Gran Dependencia, Dependencia Severa, Dependencia Moderada o alto nivel de autonomía. De acuerdo con las plazos fijados por la Ley, sólo será aconsejable iniciar los trámites de solicitud si el resultado de la Calculadora es de Gran Dependencia o Grado III. En este caso, la calculadora también le ofrecerá la documentación a presentar en su Comunidad Autónoma y los sitios donde deberá dirigirse.
En este video Tobey Dichter fundadora de Generations on Lineexplica cuáles fueron las motivaciones para desarrollar esta idea, ademas de poner en cuestión el mito de que la Internet es solo para las personas jóvenes.