La influencia que tienen los abuelos en la familia ha sido uno de los temas más aleccionadores tocados en la pantalla grande. El rol de los abuelos nos ha robado sonrisas y en muchos filmes más de una lágrima. Grandes éxitos de taquilla muestran a las personas mayores como los grandes maestros, cómplices, amigos y guías que dejan una gran huella en la vida de los protagonistas.
A continuación compartimos algunas películas que a través de las relaciones intergeneracionales nos dejan enseñanzas de la vida y enternecedoras y divertidas historias.
Cinema Paradiso (1988) Cuenta la historia de Totó, un personaje que tiene un amigo bastante cercano y mayor (Alfredo), de quien aprende las técnicas de proyección de películas.
Tomates Verdes Fritos (Fried Green Tomatoes, 1991) Evelyn, una mujer de mediana edad que vive frustrada por su gordura y la incomprensión de su marido, conoce a Ninny, una anciana que vive en un asilo. Ésta le cuenta una historia ocurrida en su pueblo de Alabama. Es el relato de la gran amistad que unía a dos mujeres y el misterioso asesinato del marido de una de ellas.
UP (2009) Cuenta la historia de un vendedor de globos de 78 años, Carl Fredricksen, quien finamente consigue llevar a cabo el sueño de su vida al enganchar miles de globos a su casa y salir volando rumbo a América del Sur. Pero descubre demasiado tarde que la mayor de sus pesadillas se ha embarcado también en el viaje: un explorador de la jungla llamado Russell, que tiene 8 años y un optimismo a prueba de bombas.
Nunca canté para mi Padre (I Never Sang for My Father, 1970) Retrata la dinámica y la complejidad de las relaciones intergeneracionales, centrándose principalmente en la relación entre un posesivo y dominante padre (Melvin Douglas) y su hijo de mediana edad (Gene Hackman), quien anhela el amor de su padre al tratar de establecer su propia independencia.
El niño de piedra (The Stone Boy, 1985) La historia se centra en el intento de un niño y su familia por enfrentar la tragedia de la muerte de su hermano mayor. Un componente importante de la película es el vínculo que comparte con su abuelo (Wilford Brimley).
(On Borrowed Time, 1939). Narra la historia de un joven huérfano, dejado al cuidado de sus abuelos, generándose una fuerte relación entre el niño y su abuelo cascarrabias, quienes se convierten en amigos inseparables.
Esperamos hayan disfrutado con este recuento de títulos y se animen a disfrutar de aquellas historias que aún no han visto! En la próxima entrega de nuestro ciclo El Envejecimiento en el Cine, presentaremos las películas que han tratado de cerca el envejecimiento como parte de la vida, mostrando una etapa de “cambio” tanto para volver a vivir como para prepararse para morir.
Sabemos que Dependencia es el estado permanente de una persona, que por edad, enfermedad o discapacidad, necesita atención de otra persona para actividades básicas de la vida diaria.
Pero como también sabemos, no siempre es igual para todos y con lo que se refiere a la Valoración que hace la Ley de la Dependencia, uno podría intuir que grado le corresponde, pero para ayudarle y sacarlo de dudas, InfoElder ha renovado su Calculadora de la Dependencia.
Antes de iniciar un proceso de valoración con un profesional o consultar a un asistente social utilice esta herramienta para obtener una aproximación acerca del Grado de Dependencia de una persona.
La calculadora le orienta sobre las posibilidades de recibir las ayudas de la Ley de la Dependencia así como recursos asociados a estas ayudas.
Me parece interesante poner a disposición de nuestros mayores y sus familiares está información. Además, para resolver dudas y preguntas también puede consultar.
Así que si tienes dudas sobre el Grado de Dependencia, ya puede aprovechar la Calculadora de InfoElder y con total libertad, compartirla con todos aquellos que la necesitan.
¿Quiénes “deberían pagar” el copago?. La respuesta parece tener un trasfondo ético…
La Ley de Dependencia es sin duda una gran iniciativa para la población dependiente, no obstante, tras dos años de vigencia de la norma, se han planteado muchas preguntas acerca de su financiación… en ese sentido, se han escuchado algunas voces en desacuerdo con la figura del copago.
¿Las personas dependientes también deben co-financiar la prestación del servicio creado para ellos mismos?
Buscando adaptaciones a la norma, recientemente el Consejo Terriotorial de la Dependencia acordó que las personas dependientes con una renta inferior a 516.90 euros quedarán exentas del copago o cofinanciación de la ley de dependencia. Esta resolución es un alivio para muchos, porque las familias pordrán destinar más recursos para otros servicios como la ayuda domiciliaria o servicios en centros de día. Sin embargo, siguen creciendo las opiniones sobre los criterios acerca de quiénes deberían o no deberían quedar exentos del copago. ¿Cuál es vuestra opinión?
InfoElder ofrece a sus usuarios un descuento especial para asistir a la conferencia ‘Nuevos avances, retos e impacto de la Ley de Dependencia’, que organiza Unidad Editorial Conferencias y Formación, que se celebrará en Madrid el próximo 6 de noviembre de 2008.
Los equipos de valoración de la dependencia es un segundo perfil profesional que nace bajo el amparo de esta ley. “Son profesionales sanitarios y sociales que van a las casas a valorar la dependencia en la gente que lo solicita”, explica Ana Lima, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales. Según la normativa, este aspecto tendrá que ser regulado a través de la Administración Pública, con lo que tendrán que convocarse bastantes oposiciones en las diferentes comunidades autónomas.
El tercer grupo de perfiles cualificados es el integrado por los profesionales. La principal figura profesional a la que se refiere la Ley de Dependencia es la del trabajador social.
Una reivindicación que este colectivo realiza sobre esta legislación es la de establecer una ratio profesional mínima en los servicios sociales municipales, en lo que llaman ‘Campaña de uno por 3.000’ (un trabajador social por cada 3.000 habitantes). “En el caso de la Ley se dice que no sólo vale con esta ratio sino que, además, tiene que haber un cupo de casos para cada profesional”, afirma Ana Lima. Los profesionales que trabajan en residencias y centros de día: médicos, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, personal de enfermería, animadores, etc. Según el Libro Blanco del Ministerio de Trabajo, “el mayor número de empleos estarían relacionados con los servicios de atención residencial y ayuda a domicilio, seguidos a considerable distancia por la atención en centros de día, el servicio de asistente personal parala autonomía y la teleasistencia”.
… y el no profesional
El otro gran grupo de puestos se va a generar en torno a los perfiles no cualificados. Como explica Ana Lima, “van a dedicarse a hacer los cuidados personales a laspersonas con dependencia, tanto las que tienen una discapacidad como los mayores que estén reconocidos como dependientes”. Tres son las figuras que menciona la Ley en este campo:
En primer lugar el asistente personal. “Se trata de una persona a la que va a pagar el dependiente con una prestación que él mismo va a cobrar”, comenta la presidenta del Consejo Nacional de Trabajadores Sociales. “Por ejemplo, un invidente que necesita una persona que le acompañe a sus estudios, a su centro escolar o a trabajar, para ir
al médico…”.
La Ley genera también la figura del cuidador familiar (antes llamado informal) que ha recibido muchas críticas por parte de algunos sectores del mercado. “Es, por ejemplo, el hijo que vive con su madre, que es dependiente. Se le abre un contingente en la Seguridad Social, cotiza y cobra un dinero al mes por cuidarla”, apunta Ana Lima. “También puede ser una persona que deja su trabajo habitual para dedicarse a esto. O un ama de casa, que estaría fuera del mercado y que, de esta manera, empieza a cotizar”.
El último perfil es el del auxiliar de ayuda a domicilio, que presta sus servicios, tanto de mantenimiento doméstico como de cuidado personal, a las personas mayores que decidan quedarse en sus hogares y que acuden unas horas a ayudarles. “Esta actividad suele contratarse a través de empresas de servicios. Y la Ley incide en que deben tener la formación adecuada para realizar su trabajo en condiciones de calidad”, comenta.