Cuidadoras familiares
26 de Julio de 2007
Un placer. Así califican nuestras abuelas al hecho de cuidar sus nietos o así lo afirma un estudio recientemente publicado por el Instituto de la Mujer. ¡Cuantos de nosotros recordamos las tardes pasadas en el parque junto a nuestros familiares mayores mientras los padres estaban trabajando!
El perfil de estos canguros-familiares es homogéneo: mujer casada, de una edad cercana a los 60 años, que no trabaja en la actualidad pero lo ha hecho alguna vez y con un muy buen estado de salud. En general, además, predomina la línea materna, es decir, a los nietos nos atienden las madres de nuestras madres (en más de la mitad de los casos).
El mismo estudio refleja que las abuelas asumen el cuidado de sus nietos por la dificultad de los padres a conciliar la vida familiar y la laboral, responsabilidad que asumen “como un placer”. Sólo una de cada once encuestadas concibe la actividad como una obligación.
En muchas ocasiones hemos hablado del papel de las hijas como cuidadoras informales de nuestros mayores pero pocas veces se trata la labor que desempeñan las abuelas como cuidadoras familiares de los más pequeños, una tarea que, durante los meses de verano, adquiere una mayor relevancia. La atención a los nietos acostumbra a ocupar media jornada laboral y la mayoría de las abuelas cuidan entre un niño (64,4%) y tres o más (3,5%).
Sin lugar a dudas, es una tarea cansada y de mucha responsabilidad pero que ellas asumen felizmente porqué, como la mayoría asegura, les hace rejuvenecer.
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Por Violeta Guma.
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