La hospitalización a domicilio favorece la calidad asistencial
30 de Junio de 2006
A la tercera va la vencida. Es la máxima que se repiten los impulsores de la futura Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio. Por ahora no es más que un proyecto en firme, a la vez que el reflejo de la evolución que ha experimentado en nuestro país esta labor asistencial, que en más de 20 años ha pasado de funcionar como experiencia piloto en contados centros a jugar un papel importante en más del 80 por ciento de los grandes hospitales españoles.Antxón Apezetxea, responsable de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital Xeral de Vigo, es el presidente de esta nueva sociedad, que pretende “integrar a todos” y recoger el carácter multidisciplinar de esta práctica. Según sus palabras, contar con una sociedad propia impediría que otras asociaciones científicas relacionadas con los facultativos que las integran, de distintas especialidades, intenten incorporarles como un apéndice.
Los cerca de 800 profesionales que trabajan en estas unidades buscan su espacio propio. Y lo hacen a un ritmo diferente, puesto que ni el grado de implantación de estas unidades es el mismo en todas las comunidades autónomas, ni lo es su grado de desarrollo, tal y como apunta Apezetxea.
Actualmente, Valencia, País Vasco, Galicia o Cataluña son las comunidades que cuentan con un mayor número de unidades, que en los últimos años se extienden también en Madrid, donde se creó la primera de España, en Baleares o La Rioja, entre otras.
En este sentido, en el último Congreso Nacional de Hospitalización a Domicilio, celebrado recientemente en El Escorial, se presentaba un trabajo en el que se observaba una relación entre el número de equipos en cada comunidad y el momento en el que las autonomías habían recibido las transferencias sanitarias. Aun así, los especialistas consideran aventurado interpretar el apoyo a estas unidades como un rasgo de “madurez” en la gestión sanitaria. Para Tomás Ardid, presidente hasta hace unos días de la anterior Federación Española de Hospitalización a Domicilio, la explicación posible es que la cercanía en la gestión del gasto les hace visualizar mejor las ventajas que aporta, que no son sólo económicas. No en vano, apunta Apezetxea, los hospitales que proporcionan este servicio gastan más, aunque proporcionalmente tratan a un mayor número de pacientes.
Para Víctor González Ramallo, responsable de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Gregorio Marañón y presidente del Comité Organizador del Congreso, “trasladar los cuidados al domicilio del paciente es fruto de una serie de cambios en el sector sanitario, que van desde una revolución tecnológica a novedades en farmacología, medicina o gestión y buscan la eficiencia”.
Aun así, González Ramallo considera que el ahorro económico ocupa para los facultativos un segundo plano y que lo esencial es que esta fórmula humaniza la relación con el paciente, favorece la calidad asistencial y mejora la relación con primaria. Las ventajas son múltiples: se reduce el riesgo de contraer infecciones nosocomiales, se evitan los desplazamientos y se implica a los familiares en el proceso curativo del enfermo. De cara a los profesionales, consideran que en pocos servicios la coordinación entre facultativos y enfermería resulta tan estrecha.
A pesar de los beneficios, el avance de estas unidades sigue un ritmo lento y exige un cambio cultural tanto para la Administración como para los propios médicos —asegura Tomás Ardid— que tienen que llegar a entender este recurso como una opción más para sus pacientes. Para Antxón Apezetxea, ese cambio de mentalidad sólo es necesario en los centros cuyos equipos se han formado recientemente. “Es una ‘adolescencia’ que hay que pasar, puesto que muchos facultativos piensan que dar de alta a un paciente hace que pierda peso su labor”, sostiene.
Ante un panorama tan heterogéneo como el que se dibuja, los profesionales aseguran que su trabajo confluye en un espacio común: el domicilio del paciente.
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Fuente: Gacetamedica.com
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