Perros contra el Alzheimer
18 de Octubre de 2006
Según los expertos, lo fundamental es asegurar la cohesión entre el animal y su nuevo entorno: paciente, persona cuidadora, familiares y gente con la que se va a relacionar en la calle, y eso implica que el animal debe ser resistente a los cambios de humor del enfermo y su círculo más íntimo.
Su misión no es sólo que el paciente realice más ejercicio y se anime a hablar con la gente del parque, sino también favorecer el entorno general de quien lo cuida y de sus familiares.
Una de las técnicas más complejas del entrenamiento del animal pero de las más beneficiosas para los propietarios es la “desobediencia inteligente”, es decir, la desobediencia del animal a su amo de forma consciente. Por ejemplo, cuando el paciente sufre un apagón de memoria y se obstina en seguir una ruta equivocada con obstáculos peligrosos o insalvables. El perro sabe que el camino es otro y su misión es ir desobedeciendo, poco a poco, y generando una leve tensión a través de la anticipación para recuperar la buena dirección y garantizar un regreso seguro a casa.
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Fuente: Diario Levante
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