Sólo cien mil personas mayores de 65 años trabajan en España pese a los incentivos

30 de Agosto de 2006

Poco más de las cien mil personas mayores de 65 años tienen en España un empleo remunerado pese las políticas de incentivos aplicadas en los últimos años para retrasar la edad de jubilación. La reforma del sistema de pensiones que los agentes sociales y el Gobierno han pactado -pediente aún de la firma, que tendrá lugar el próximo jueves, día 13- prevé nuevos e importantes incentivos para extender la edad de retiro más allá de la edad legal -65 años-, a los que los expertos vaticinan poco éxito. Entre esos alicientes destaca el incremento de la pensión en un 2% por cada año de permanencia en el mercado laboral, que se suma al ya existente desde hace cinco años de exención de cotizaciones.

Los expertos coinciden en que el retraso de la edad de jubilación es una necesidad ineludible a medio y largo plazo de los sistemas públicos de pensiones, tal como están concebidos en estos momentos en Europa. La causa en esta ocasión, más que a la crisis de natalidad, hay que atribuirla a la elevada esperanza de vida conseguida en las sociedades occidentales, que se sitúa para las personas que han cumplido los 65 en más de 83 años. Es decir, a una carrera de cotización de 35 años -mínimo para conseguir una pensión ‘completa’- corresponde como media un derecho a pensión de 18 años, y la cifra sigue en aumento.

Prolongar la edad de la jubilación es una de las medidas que están abordando la práctica totalidad de los gobiernos europeos en las reformas de sus respectivos sistemas de pensiones, por diferentes medios. En unos casos, se opta por retrasar la edad legal de retiro (Italia, Alemania, Reino Unido, Austria…) hasta más allá de los 65 años; en prácticamente todos los países se penaliza la jubilación anticipada antes de esa edad, con diverso éxito hasta la fecha; y también se intenta la vía del retraso voluntario, con la esperanza de que esta fórmula evite o demore actuaciones legales más drásticas.

España es uno de los países de la UE donde la edad media real de jubilación es más alta y donde más éxito han tenido las medidas para retrasarla y acercarla a la legal, de 65 años. En la actualidad se sitúa por encima de los 63 años, pero en 2004, año en el que existen datos de los país comunitarios para comparar, era de 62,2 años. Sólo países como Estonia, Irlanda, Chipre, Letonia y Suecia rebasan ese listón, pero sólo por unas décimas. El país europeo donde más tiempo permanece la gente trabajando es Islandia (no pertenece a la UE), que llega a los 64 años, pero se debe a que la edad de retiro es superior a los 65 años. En cambio, socios como Francia se sitúan en sólo 58,9 años; Alemania en los 61,3, y Reino Unido en los 62,1. La media de la Unión Europea es de 60,7 años.

Las políticas de retraso de la edad real de jubilación han tenido un notable resultado en los últimos años, en respuesta a la consigna lanzada por la ‘cumbre de Lisboa’ en el año 2000, que pretendía situarla en los 65 años para 2010, objetivo que se ve ya inalcanzable. Así, en España se situaba en el año 2001 en los 60,3 años; en Francia, en 58,1; en Alemania en 60,6 y en el Reino Unido en 62.

Sin embargo, en España no ha corrido la misma suerte la pretensión de alargar más allá de los 65 años la edad de retiro por la vía de la incentivación puesta en marcha en la reforma laboral de 2001. Según los datos de Eurostat, la tasa de empleo -número de trabajadores por cada cien habitantes- se situaba en el último trimestre de 2005 en el 2,1% para ese segmento de población. La diferencia en este apartado con otros países europeos es muy significativa. A la cabeza está Islandia, donde un tercio de la población se mantiene en el mercado laboral después de los 65 años, y le sigue Portugal, con 18,1%. Al menos otros ocho países superan el 8% y casi todos proceden del grupo de los nuevos socios.

En cifras absolutas, el pasado año había en nuestro país 109.600 personas que mantenían su actividad laboral, frente a las 107.100 de 2001. Este total se corresponde con bastante aproximación con los afiliados a la Seguridad Social mayores de esa edad, que eran en diciembre pasado de 99.452.


Más hombres

Mientras que en la esperanza de vida, la situación de la mujer aventaja holgadamente al hombre, al situarse aproximadamente en los 85 años frente a los 81, en lo que a la edad de retiro concierne se producen también diferencias sustanciales. Así, la tasa de empleo de los varones mayores de 65 años triplica la de las mujeres, con el 3,4% frente al 1,1%. En el caso de personas ocupadas, los datos de Eurostat revelan que 70.200 hombres continúan trabajando frente a 39.400 damas. Desde 2001, la mayor parte del incremento que se ha producido en este apartado corresponde a las mujeres.

Estas magnitudes coinciden, aunque sólo parcialmente, con las personas que mantienen la afiliación a la Seguridad Social, cuyos registros indican que 58.000 hombres y 41.000 mujeres se mantenían en el sistema al acabar el año pasado.


País Vasco

Las estadísticas comunitarias permiten también comparar cuál es la situación de la tasas de empleo por comunidades autónomas, aunque sólo con anterioridad a 2004.

En España esta cifra se situaba en 2004 en el 1,6%, muy por debajo de la media de los 25 países que integran la Unión Europea (3,7%). Como es habitual, la de los varones es superior a las de las mujeres, con 2,3% y 1,0% respectivamente.

En el caso de la comunidad autónoma vasca, la permanencia en el puesto de trabajo en esas edades es notablemente inferior a la del resto de regiones españolas, con el 0,9%, (1,3% para los varones y 0,7% para la mujeres). De hecho se trata de la tasa más baja de España, igualada con la de Murcia. La más alta corresponde a las islas Canarias, con el 3,3%.

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