26 de Julio de 2007
Un placer. Así califican nuestras abuelas al hecho de cuidar sus nietos o así lo afirma un estudio recientemente publicado por el Instituto de la Mujer. ¡Cuantos de nosotros recordamos las tardes pasadas en el parque junto a nuestros familiares mayores mientras los padres estaban trabajando!

El perfil de estos canguros-familiares es homogéneo: mujer casada, de una edad cercana a los 60 años, que no trabaja en la actualidad pero lo ha hecho alguna vez y con un muy buen estado de salud. En general, además, predomina la línea materna, es decir, a los nietos nos atienden las madres de nuestras madres (en más de la mitad de los casos).
El mismo estudio refleja que las abuelas asumen el cuidado de sus nietos por la dificultad de los padres a conciliar la vida familiar y la laboral, responsabilidad que asumen “como un placer”. Sólo una de cada once encuestadas concibe la actividad como una obligación.
En muchas ocasiones hemos hablado del papel de las hijas como cuidadoras informales de nuestros mayores pero pocas veces se trata la labor que desempeñan las abuelas como cuidadoras familiares de los más pequeños, una tarea que, durante los meses de verano, adquiere una mayor relevancia. La atención a los nietos acostumbra a ocupar media jornada laboral y la mayoría de las abuelas cuidan entre un niño (64,4%) y tres o más (3,5%).
Sin lugar a dudas, es una tarea cansada y de mucha responsabilidad pero que ellas asumen felizmente porqué, como la mayoría asegura, les hace rejuvenecer.
Etiquetas relacionadas:cuidador, cuidadores, familia, mayores
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30 de Agosto de 2006
La asistencia a domicilio a través del móvil o el diagnóstico de una patología a través de la pantalla del televisor aún quedan lejos de la imaginación de la mayoría. Aún así, la Telemedicina está a la vuelta de la esquina. Aunque en España todavía se encuentra en fase experimental y sólo 15 hospitales están conectados a esta iniciativa, la novedosa herramienta mejorará las condiciones de vida de las personas mayores. Evitar los desplazamientos innecesarios al hospital y reducir las largas listas de espera se conforman como las ventajas principales.
Las tecnologías han tenido utilidad sanitaria desde su creación. Sin ir más lejos, el teléfono, la televisión o la radiofonía se han ido utilizando para llevar asistencia sanitaria a barcos en alta mar o a zonas rurales de difícil acceso. De esta forma, las tecnologías de la telecomunicación se asociaban casi exclusivamente al diagnóstico y al cuidado a distancia permitiendo superar las barreras geográficas. Así se conocía en sus orígenes lo que hoy llamamos Telemedicina.
Este paradigma está cambiado y en los últimos quince años, el sistema sanitario busca fórmulas alternativas para proporcionar una mejor atención sanitaria. Las aplicaciones asistenciales, la gestión de pacientes y la formación de profesionales son algunos de los principios con los que se erige la Telemedicina.
Aplicaciones como las consultas médicas a distancia, la telecardiología, el telediagnóstico o la teleasistencia a través de la televisión digital, el móvil o el ordenador resultarán muy beneficiosas para los mayores de cara al futuro, evitando los desplazamientos innecesarios a los hospitales y ayudando a reducir las listas de espera de los centros sanitarios, uno de los grandes problemas del sistema sanitario actual.
Su uso, entendido ahora en un sentido más amplio, facilitará un acceso más efectivo, personalizado y cómodo a los servicios sanitarios, de los que las personas mayores son los principales consumidores. Además, supondrá el desarrollo de nuevas herramientas facilitando la incorporación de la tercera edad en esta nueva economía.
Si bien es cierto que este sistema todavía puede generar ligeras desconfianzas entre los profesionales y los usuarios, el ritmo al que progresa la Telemedicina y los beneficios que supondrá serán de un calibre enorme. A medida que un gran número de aplicaciones de la Telemedicina alcanzan la madurez, otras emergen a gran velocidad desarrollando un verdadero avance para el sistema sanitario.
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15 de Junio de 2006
¡Una imagen vale más que mil palabras! Qué hermosa fotografía, qué maravillosa imagen, un nieto junto a su abuelo, una nieta junto a su abuela, enfrente de una pantalla de ordenador.
Nietos enseñando a sus abuelos el difícil arte de navegar por internet, de chatear con familiares y amigos, de escudriñar e investigar a través de google, yahoo, wanadoo o hotmail los más diversos temas relacionados con la historia, la geografía, el arte, la ciencia, la cultura, etc.Los niños, los jóvenes, los adolescentes, dando clases prácticas de informática, de internet, sobre correos electrónicos, a sus padres mayores y a sus abuelos… en un encuentro intergeneracional fecundo y posibilitador.
Etiquetas relacionadas:familia, mayores en internet, relaciones intergeneracionales
Fuente: demayores.com
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23 de Mayo de 2006
Según el Libro Blanco de la Dependencia, las personas mayores que necesitan apoyos de larga duración lo reciben, en su mayoría, de los llamados apoyos informales y tan solo el 6,5% lo reciben de los servicios sociales. Habitualmente, no nos paramos a pensar en el cuidador, que no está enfermo pero sí necesitado de ayuda física, psicológica, económica o social.
Tener un enfermo dentro de una familia es una situación difícil. Y esto conlleva una serie de problemas tales como un esfuerzo físico y psíquico por parte del cuidador y de los que están a su alrededor.Toda esta problemática se ha presentado en las Jornadas Geriátricas organizadas por Osasen Ikaskuntza Fundazioa-Fundación de Estudios Sanitario, como ya se viene haciendo durante 3 años. Begoña de Pablos, directora de Médicos de Bizkaia, quien patrocina las III Jornadas Geriátricas, hace un recorrido sobre esta preocupante y necesitada situación donde pone de manifiesto que la familia del enfermo trabaja pero no es recompensada, está presente en todo el proceso pero es la gran olvidada, la gran ausente.
Y es que este trabajo, el cual supone un enorme esfuerzo para la familia, por otra parte también supone un ahorro en los hospitales, en los cuidadores profesionales. Nos referimos al cuidado nocturno en un hospital, la comida que necesita. Son cuidados que en el seno familiar se dan sin ninguna prestación a cambio.
Recursos Psicoeducativos
Por todo ello, es por lo que ha surgido una necesidad, y su consiguiente demanda, de iniciativas de apoyo a la familia, aunque a decir verdad, son bastante escasas.
La falta de recursos educativos y formativos para los familiares cuidadores y la escasez de inervenciones psicoeducativas son dos problemas de relevancia. Son palabras de Andrés Losada, psicólogo y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y autor de una tesis doctoral centrada en los “Programas de intervención en el cuidador” que se expone en estas III Jornadas Geriátricas, quien afirma que tienen que solucionarse con “conocimiento, colaboración y cuidados comunes”.
Soluciones como programas multinodales sería una primera solución a una situación que arrastra ya a muchas familias a pasar por una situación difícil y compleja de la que no siempre se sale. Claro que, todo ello, con datos reales se hace todavía mucho más cuesta arriba. El número de recursos disponibles continúa siendo escaso. Los centro de día y los grupos de autoayuda son las herramientas más eficaces a día de hoy, pero son escasos o poco accesibles.
Lo peor está por llegar
Problemas adicionales a un problema ya de por sí importante, son el aumento de la población mayor de 65 años en los últimos años, lo que hará que se multipliquen estos casos en los hogares, además de la progresiva incursión de la mujer en el mundo laboral, lo que le obliga a abandonar el domicilio familiar en detrimento del cuidado de un posible familiar enfermo.
Etiquetas relacionadas:cuidador, cuidadores, dependencia, familia, mayores
Fuente: Websalud.com
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