Con el envejecimiento de la población, crece el debate de cual será la fórmula que el Estado deberá de adoptar para poder hacer frente al pago de estas jubilaciones. Esto obliga a replantearnos el actual sistema de la Seguridad Social, y adoptar cambios para esta nueva realidad de nuestro pais en la que tenemos una población muy envejecida.
Con este sistema, en un breve espacio de tiempo, cada trabajador cotizará para mantener a varios jubilados. Realidad que, claramente, dificilmente será sostenida.
La ETB (televisión vasca) ha lanzado un “gag” en la que con un tono humorístico nos hace ver lo difícil, por no decir imposible, que será llevar a cabo este hecho inminente.
Declara Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en una entrevista elaborada por Júbilo en la que se preveen la posibles modificaciones para el 2008.
1. ¿Cómo valora el desarrollo de la Ley de Dependencia desde su entrada en vigor y hasta hoy?
Estamos satisfechos. Ha entrado en vigor un nuevo derecho universal para los españoles, destinado a los mayores y a las personas con discapacidad que no se pueden valer por sí mismas.
Estas personas ya no son atendidas “si se puede” o “si hay servicios”, sino que tienen la garantía de que van a recibir Servicios Sociales o prestaciones económicas. En 2007 tienen este derecho las personas valoradas como grandes dependientes.
Este año hemos completado todo el desarrollo reglamentario básico del Sistema de Dependencia y hemos puesto a disposición de las CC AA toda la financiación prevista. Ahora es el turno de las Comunidades, que están valorando a los ciudadanos y reconociendo servicios y prestaciones.
2. ¿Qué escollos han sido los más difíciles de superar en el trámite y desarrollo de la Ley?
La Ley de Dependencia es una norma ambiciosa y, por ello, también compleja. Sin embargo, ha sido producto de grandes consensos. Los acuerdos con los agentes sociales, las asociaciones representativas de las personas mayores y de las personas con discapacidad, con los grupos políticos y con las CC AA han facilitado las cosas.
3. ¿Cuáles de los retos que afrontaba el Gobierno con la aprobación de la Ley se han logrado? ¿Qué puntos quedan por cumplir?
Como decía antes, estamos satisfechos. La Ley de Dependencia está en marcha y todas las CC AA la están aplicando, valorando a quienes lo han solicitado y reconociendo los servicios y prestaciones. Quizás sería deseable una mayor diligencia de las autonomías, pero, en conjunto, estoy satisfecho.
En cuanto al reglamento, el Gobierno ha completado el desarrollo básico del sistema (baremo, cooperación interadministrativa, financiación, servicios y prestaciones, alta de los cuidadores familiares en la Seguridad Social). En cuanto a otros aspectos, como la coparticipación de los beneficiarios, el Consejo Territorial de la Dependencia acordó el pasado mes de mayo que fueran las Comunidades quienes fijaran esta cuestión tal y como ya realizan con sus servicios sociales.
4. ¿Cuál será el avance de la Ley a lo largo de 2008?
En 2008, tal y como está previsto en la norma, serán beneficiarios de la Ley las personas valoradas como dependientes severos en los casos más graves. Por ello, el Gobierno incrementará la financiación en un 118 por ciento en relación a este año hasta llegar a los 871 millones euros. Por lo demás, creo que el sistema tomará velocidad de crucero definitivamente en todas las comunidades.
5. ¿Cree que el resultado de las elecciones generales de marzo puede influir en el desarrollo previsto en el calendario de implantación de la Ley o en alguna otra cuestión?
No. Este es un derecho universal que han conquistado los españoles y no hay vuelta atrás. En cuanto al calendario, creo que es razonable el planteado en la norma y apoyado por los grupos políticos, aunque es una cuestión que podría revisarse.
6. ¿En qué punto se encuentran los proyectos del Gobierno en materia de Alzheimer y salud mental?
Hay que afrontar estos retos desde el punto de vista de la investigación y de la atención a los afectados y el apoyo al movimiento asociativo. En cuanto a la investigación, en lo que es competencia del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, hemos fomentado la creación de los centros de referencia estatales de Alzheimer en Salamanca y de trastorno mental grave en Valencia, que serán pioneros en la investigación relacionada con estas enfermedades.
Por lo que se refiere a la atención social, las personas con Alzheimer o con enfermedad mental que no se puedan valer por sí mismas tienen ya el derecho a ser atendidos gracias a la Ley de Dependencia.
Por último, el apoyo al movimiento asociativo ha sido una constante en esta legislatura. Hemos incrementado los fondos (por ejemplo, hemos pasado del 0,5 al 0,7 por ciento en la recaudación del IRPF para otros fines sociales) para estos colectivos y hemos colaborado con el movimiento asociativo en diversos centros sociales por todo el país.
7. ¿Qué resultados se esperan de la reciente reforma que incentiva económicamente el retraso voluntario de la edad de jubilación?
No esperamos, sino que creemos firmemente, que muchos trabajadores que se encuentran en perfectas condiciones físicas y psíquicas, a partir de ahora, van a decidir, por supuesto de forma voluntaria, la prolongación de su vida laboral más allá de su edad ordinaria de jubilación. Hay que tener en cuenta que, gracias al progreso de nuestro país en las últimas décadas, ha aumentado de forma considerable la esperanza de vida y que muchas personas de más de 65 años consideran que todavía les queda mucho por aportar a la sociedad con su trabajo diario.
Esta medida contribuirá, sin duda, a la sostenibilidad de nuestro Sistema Público de Pensiones y a garantizar las futuras prestaciones.
8. ¿Qué proyectos del Gobierno con respecto a este colectivo considera más importantes ?
Las personas mayores han sido una prioridad en esta legislatura. Este compromiso se ha plasmado a través de dos grandes ejes: la subida de pensiones y la Ley de Dependencia. En cuanto a las pensiones públicas, en esta legislatura hemos incrementado las mínimas entre un 26 por ciento y un 33 por ciento. Nunca antes un Gobierno había subido tanto estas prestaciones.
La Ley de Dependencia garantiza a los mayores que necesiten ayuda para las actividades básicas de la vida diaria que recibirán los servicios o las prestaciones económicas que necesiten.
Además de las pensiones y de la Ley de Dependencia, también hemos hecho un gran esfuerzo en los viajes para personas mayores del Imserso, que han pasado de poco más de 600.000 plazas en 2004 a un millón y medio de plazas, actualmente.
9. ¿Le gustaría continuar en este área de responsabilidad durante la próxima legislatura?
Estoy muy orgulloso del cargo que ocupo y de ser el responsable del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que es la cartera de las políticas sociales y de las personas. El presidente del Gobierno será el que determine dicha circunstancia. Yo estoy a su entera disposición para asumir la responsabilidad que se me encomiende.
Las famosas técnicas de “speed dating” seducen a los mayores de 50 años del otro lado del Atlántico. Estas “citas” cronometradas, durante las cuales uno intenta seducir a una de las tantas personas que cruza durante una tarde, ya no son el dominio de los jóvenes. Varias sociedades y clubs han adaptado el concepto a los encuentros de personas mayores. La idea nació en Maryland, en la costa noreste de Estados Unidos.
Además de estos clubes, los negocios de encuentros en la web también se han interesado en esta nueva tendencia, creando apartados dedicados a los mayores de 45, de 55 ó de 65 años en sus buscadores del “alma hermana”. Páginas como Match.com ó SilverSingles.com - Solteros de plata, literalmente –, han visto un aumento tremendo de su número de usuarios medio-centenarios en los últimos años. Pero sin duda ninguna, sorprende aún más que la Asociación americana de los pensionistas (AARP) proponga también anuncios de encuentros en su revista.
Mientras la vida se alarga y las condiciones del envejecimiento se mejoran de forma espectacular, las personas mayores quieren aprovecharse de esta nueva vida activa que surge después de la jubilación y de la emancipación de los hijos. Solteros, separados o viudos, los “Silver singles” son conscientes de estos cambios y quieren disfrutarlos plenamente: cuando antes una viuda hubiera permanecido en casa vestida de negro, hoy en día sale para ir a bailar. Para disfrutarlo mejor, vale la pena buscar a la persona idónea para compartir sus años de segunda juventud.
Muchos de estos solteros de plata afirman haber sido empujados por sus niños. En todo caso, los encuentros en la Red se han convertido en una práctica socialmente aceptable. Incluso para las personas mayores.
Poco más de las cien mil personas mayores de 65 años tienen en España un empleo remunerado pese las políticas de incentivos aplicadas en los últimos años para retrasar la edad de jubilación. La reforma del sistema de pensiones que los agentes sociales y el Gobierno han pactado -pediente aún de la firma, que tendrá lugar el próximo jueves, día 13- prevé nuevos e importantes incentivos para extender la edad de retiro más allá de la edad legal -65 años-, a los que los expertos vaticinan poco éxito. Entre esos alicientes destaca el incremento de la pensión en un 2% por cada año de permanencia en el mercado laboral, que se suma al ya existente desde hace cinco años de exención de cotizaciones.
Los expertos coinciden en que el retraso de la edad de jubilación es una necesidad ineludible a medio y largo plazo de los sistemas públicos de pensiones, tal como están concebidos en estos momentos en Europa. La causa en esta ocasión, más que a la crisis de natalidad, hay que atribuirla a la elevada esperanza de vida conseguida en las sociedades occidentales, que se sitúa para las personas que han cumplido los 65 en más de 83 años. Es decir, a una carrera de cotización de 35 años -mínimo para conseguir una pensión ‘completa’- corresponde como media un derecho a pensión de 18 años, y la cifra sigue en aumento.
Igual como hicieron las televisivas Chicas de Oro al mudarse a Florida para disfrutar de la jubilación, miles de jubilados eligen cada año las costas españolas para convertir su lugar de vacaciones en residencia habitual.La tendencia no es nueva pero ha ido en aumento en estos últimos años. Los mayores europeos encuentran en España un clima agradable, un estilo de vida saludable y tranquilo, amplias zonas de ocio a la vuelta de la esquina y un bajo coste de vida que les permite vivir confortablemente con las pensiones que reciben en su país de origen.
Aunque las cifras son muy contradictorias por la reticencia de los mayores extranjeros a empadronarse en España, los británicos son, junto con los alemanes, los jubilados que más frecuentemente eligen España como lugar de retiro. Los franceses, belgas y holandeses les siguen aunque todavía a mucha distancia.
Las Islas Baleares, las Canarias, la Costa del Sol (Málaga) y la Costa Blanca (Alicante) son los destinos favoritos de estos privilegiados mayores, que suelen agruparse por nacionalidades dentro del mismo municipio. Así, la cuesta alicantina acoge mayoritariamente a alemanes mientras que la malagueña hospeda a los británicos.
La presencia de jubilados europeos en las costas españolas genera una importante actividad económica en el sector inmobiliario, de consumo y de equipamientos. De hecho, según datos del periódico Herald Tribune, de los 3,7 millones de segundas residencias en España, 1,7 millones pertenecen a extranjeros, de los que un 70% corresponde al Reino Unido y Alemania.
“España va a convertirse en uno de los más importantes países de destino para personas mayores“, opina en El País Rafael Iglesias, miembro de la junta directiva de Edad y Vida. Según el mismo periódico, lo más habitual es que los jubilados compren un piso o un chalé en una localidad costera. Las cifras así lo demuestran: sólo en el litoral malagueño se vendieron 18.000 viviendas a no residentes en 2004, y 15.000 en la comunidad valenciana, según datos de la patronal de los promotores. Los compradores tienen una media de edad de 58 años.
La mayor parte de los retirados extranjeros residen permanentemente en España, aunque muchos de ellos lo combinan y pasan una parte del año en sus países de origen, evitando los meses más calurosos y con más aglomeración de turistas.