Si te preguntaran cuántas personas con 100 años o más conoces ¿Qué responderías? Yo no conozco a ninguna personalmente y aunque he escuchado de un par en las noticias, me sorprendió mucho saber que en España, la cifra es de 6.000; y más aún que en el 2050 se pronostica que serán 50.000. Leí que los españoles centenarios se encuentran principalmente en las zonas rurales interiores, lo que me recordó una campaña turística para Miravete de la Sierra, donde los 12 únicos habitantes del pueblo son mayores. Vean el reportaje de RTVE.es y uno de las campañas publicitarias que hicieron:
Se dice que la longevidad está determinada por la genética, pero principalmente por la nutrición y los hábitos sociales. Los Grandes Mayores son personas que aprecian mucho su independencia y tienen un firme propósito para vivir. Hace unos meses, el Centro de Investigaciòn Gerontològica, calificó a Eugenie Blanchard, una francesa de 114 años como la persona más longeva del mundo; pero al poco tiempo, una indonesia aseguró tener 145, arrebatándole el título de longevidad.
Katemi tiene 145 años y sería la más longeva del mundo
¿Cuál es la receta mágica? No sólo para vivir tantos años, sino para mantener esa chispa de vida y entusiasmo encendido, porque no importa si son 100 o si son 70, la juventud en el espíritu y las ganas de vivir deben estar presentes para hacer nuestros días más provechosos y más felices.
En SoloMayores.netdisfrutamos compartiendo historias de vida extraordinarias e inspiradoras, como la de Bernarda Angulo, la conocida Abuela Sirena de Palmas de Gran Canarias que aprendió a nadar a los 45 años, a competir a los 80 años y obtuvo el record mundial de 400 mts libres a los 96, convirtiéndose en Campeona de Europa.
Segura del ejemplo que daba a las futuras generaciones, una de las afirmaciones de nuestra nadadora fue que “la voluntad hace mucho” y lo demostraba en sus entrenamientos diarios, dando fe que la natación es uno de los ejercicios para mayores más completos. Bernarda no se dejó intimidar por el deterioro físico, a pesar de tener una operación tanto la cadera como en la tibia y el peroné de la pierna izquierda y haber sufrido una rotura en el fémur, dio un gran salto al agua y descubrió que en ese medio era su gran solución porque no le dolía nada.
Bernarda nos dijo adiós en noviembre del año pasado, pero sigue siendo una inspiración para todos nosotros. Personalmente, me ha dado 3 lecciones importantes:
La primera: encontrar una pasión que me acompañe. La segunda: que ésta me permita acceder a redes de participación. En el caso de Bernarda, sus amigos nadadores masters y de otras edades configuraron un espacio intergeneracional de apoyo y estimulación.
Para mi, estos dos factores han sido primordiales para garantizar un envejecimiento envidiable y digno de imitar. Para despedirnos, les comparto un video de una de sus competiciones. Vean su perseverancia, y también la tercera lección que me ha dado esta gran mujer “La carrera es con UNO MISMO” y esto se aplica a todos los aspectos de la vida.
Esta es una de las varias preguntas, que Elia Toppelberg, psicóloga argentina especializada en la Tercera Edad, trata de resolver en sus libros sobre envejecimiento que muestran cuatro interesantes perspectivas desde los diferentes roles familiares. Hemos tenido el gusto de conversar con ella y hoy le cuenta a SoloMayores cuál fue la motivación para comenzar sus obras.
Elia en la presentación del libro: Mi Marido Envejece... ¿Qué hago?
“ Después de ejercer durante 30 años como psicóloga clínica, me encontré, no sólo con las dificultades de mis pacientes con relación al envejecimiento de sus padres, sino que, “Mi madre” presentaba cuestiones que nos costaba resolver. Como psicóloga estoy acostumbrada a ubicarme en la vereda de enfrente, pero esta vez, era la misma vereda la que me convocaba así que decidí transmitirla y comencé mi primer libro.
Debido al éxito editorial, y viendo que mi madre después de los 80 tenía severas dificultades que no previno alrededor de los 50, decidí poner en la mira “A mi marido” para tratar todos los temas que nos harían más fáciles el goce de nuestras últimas décadas. El Dr. Juan Hitzig, gerontólogo excepcional, nos dice: “Alrededor de los 50 y tantos, se define el viejo que vamos a ser”. Y tiene mucha razón. Luego escribí “Mi padre envejece… ¿Qué hago?”, ya que el envejecimiento tiene particularidades diferentes según el sexo. Y por último, lo más difícil de asumir fue mi última publicación “Estoy envejeciendo… ¿Qué hago?”. Este libro nos permite ir anticipándonos a ciertas dificultades físicas; porque las espirituales, es necesario que ya hayamos reflexionado al respecto como el sentido y nuestra misión en la vida, para poder dirigir nuestros actos hacia el camino que hayamos elegido. Los que todavía no lo hicieron ¡Adelante!”
Esperamos hayan disfrutado de esta autora y de sus publicaciones, tanto como nosotros. ¡Gracias Elia!
Tomoji Tanabe es la persona que más años tiene en todo el mundo. Actualmente tiene 113 años y espera celebrar el próximo septiembre un cumpleaños más, de hecho, afirma que quiere vivir indefinidamente. Nació en Japón el 18 de septiembre de 1895 y según el libro Guiness Records es el hombre más longevo. Todos los días desayuna un bol de arroz y una sopa de algas, y además, lee las noticias. Dice que su clave ha sido beber leche todos los días a las 3 de la tarde, no tomar licor y no fumar. Actualmente vive con su esposa, 52 años menor que él. Tomoki tiene 5 hijos, 25 nietos, 62 bisnietos y 4 tataranietos. Japón es el país que alberga al mayor número de personas mayores de 100 años, cerca de 30.000 según su ministerio de salud. Es increíble que una persona sea testigo de tantos sucesos que ha vivido el mundo durante los últimos 113 años
Me ha gustado leer en la contraportada de La Vanguardia del jueves 13 de septiembre, las afirmaciones del eminente científico y premio nobel israelí Aaron Ciechanover sobre las consecuencias de una “buena noticia” que continuamente aparece en los medios de comunicación: la esperanza de vida de los ciudadanos de los países desarrollados no para de crecer.
En efecto, nadie pone en duda que desde hace unos años la ciencia médica consigue continuos éxitos en su lucha por mantenernos vivos más años. Esencialmente esto no es malo, pero los médicos, los laboratorios farmacéuticos y los políticos no deberían olvidar que la vida es un maravilloso regalo siempre y cuando se pueda vivir con unos niveles mínimos de calidad. Es un tema delicado y no es el objetivo de este post profundizar más allá de la toma de conciencia de que la aparición de nuevas enfermedades asociadas al envejecimiento forma parte de las reglas de juego de la vida.
Los que tenemos hijos nacidos a finales del siglo pasado, somos conscientes de que algunos de ellos podrán disfrutar de la novedad histórica de vivir a través de 3 siglos. Pero nuestra esperanza como padres, no está centrada en el número de años que vivirán si no en que en esos años sean lo más felices posible.
Y, desde mi punto de vista, una parte primordial del sentimiento de felicidad está en la vida autónoma, con unos niveles altos de salud y en un entorno de paz. Casi nada!
Me ha gustado constatar que quedan científicos con relevancia mediática, como Ciechanover, que tienen el suficiente sentido común para sutilmente recordarnos que es precisamente la certeza de su propia finitud la que da sentido y un valor inmenso a la vida.